La cuestión es dilucidar si
es lo mismo teatro escolar o teatro infantil. ¿Qué diferencias podemos
encontrar en uno u otro?, a la final el destinatario va a ser el niño o niña y
por lo general el ámbito de representación de obras siempre termina siendo la
escuela. Por ello al respecto algunos autores no aceptan la división entre
literatura infantil o literatura escolar. Efraín Subero (1977) afirmó: “me
parece que nuestra escuela ha errado al aceptar y entronizar esta división.
Porque ha hecho que al utilizar la literatura infantil se desestime el inmenso
que toda expresión literaria significa y se le reduzca a material de diversión
y relleno”. Pareciera que cuando un texto se encuadra en el ámbito escolar
perdiera su belleza o calidad estética. Hay que recordar que la literatura
expresada aún misma en el texto dramático exalta la belleza de la palabra y de
nuestro idioma y no tiene porque perder valor en la escuela; al contrario se
fortalece porque contribuye a la formación de nuevos valores y se mantiene viva
por muchas generaciones.
Ahora
la escuela requiere de obras que cubran las expectativas del proceso de
enseñanza aprendizaje y en algunos casos debe ser más específico y de carácter
didáctico, de tal manera que permita abordar temas de la historia, la
geografía, las ciencias, los valores y tradiciones. No por ello estos textos
deben carecer de ritmo, color, imágenes que conformen su contenido estético y
más cuando es interpretado por niños donde se exalta lo bello del espíritu
humano. “cuando la literatura se junta con un todo armónico, con lo recreativo
y lo didáctico, entonces no solo sirve para el disfrute y hasta para la
enseñanza de la historia y la geografía… sino para elevar la condición humana y
recordar al hombre su condición de hombre y al niño lo hermoso de ser niño”
Subero E. (1977) es decir que el texto de teatro escolar debe estar provisto de
los valores y principios que elevan lo bello del pensamiento humano y de
elementos que conlleven al enriquecimiento de los conocimientos que imparte la
escuela.
El
teatro escolar no deja de ser infantil. Es escolar porque se representa en la
escuela y se funde con los valores que promulga la misma. Cuando este ejercicio
se realiza fuera de este ámbito, promovido por compañías teatrales, fundaciones
o casas de la Cultura entonces podremos remitirnos al teatro netamente infantil.
También
podemos afirmar que no todo el teatro que se titula como “teatro escolar” fue
pensado o escrito para desarrollar en la escuela. Esto lo podemos constatar
cuando revisamos la bibliografía existente en nuestras instituciones escolares.
El docente que sin ninguna experiencia teatral se atreve a hurgar en esta
disciplina con la finalidad de recrear algún aspecto de la educación, queda
frustrado cuando se consigue con la escaza bibliografía teatral, y con obras
cuyas escenografías son prácticamente imposibles de concebir, además de textos
muy extensos, planos y desabridos,
personajes acartonados y grises, obras extensas divididas en varios
actos y cuadros. También es difícil conseguir teatro que aborde nuestra
realidad histórica, cultural y social. Muchos textos son de excelentes autores
extranjeros y sus obras encajan mejor en agrupaciones de teatro infantil por la
extensión de los trabajos, los recursos que exigen dichas obras y los costos de
producción. Son muy pocos los textos de autores venezolanos y es difícil la
publicación de los mismos. Al respecto dice también Subero:”en primer lugar
debe señalarse que si no abundan los autores, tampoco abundan los editores. Por
lo general, en Venezuela los creadores de literatura infantil tienen que costear
la impresión de su obra” estas reflexiones las hace este célebre escritor
venezolano en un acto celebrado en el Palacio de las Academias en mayo de 1977.
En la actualidad, esta situación ha cambiado un poco en Venezuela con una
importante red de imprentas y las políticas del Ministerio de la Cultura. Pero
aún son pocos los autores de teatro escolar en el país y los maestros tienen
dificultades para encontrar obras adecuadas para la representación en la
escuela.
En
nuestras escuelas se necesita un teatro que se adecúe a las necesidades del
maestro, del niño, del aula. Un teatro que no necesite del despliegue de
grandes recursos en vestuario y escenografías. Que sus textos sean cortos, con
ritmo, con versos, canciones, refranes, coros hablados, con picardía, con
gracia, con humor. Los maestros de nuestras escuelas necesitan de obras para
exaltar nuestros valores patrios y nuestros héroes nacionales. Necesitan de
obras para mostrar a los niños la importancia de los alimentos, la importancia
del deporte. Obras que despierten el afecto a su comunidad, el respeto por la
naturaleza, el amor por su patria. Un teatro que le permita entrar en las aulas
a Gallegos, a Reverón y Soto con su cinetismo, a Teresa Carreño con su piano, a
Aquiles con su magia en los diálogos con el cochino. En fin, un teatro fácil,
al alcance del niño y adecuado al hecho educativo.
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