Desde los primeros años de
escolarización todo sistema educativo procura el aprendizaje de la lectura y la
escritura a través de diferentes procesos y estrategias. La importancia del
proceso de lectura es radical debido a que esta es la base del aprendizaje y
por ello es esencial crear el hábito de la lectura desde el inicio de la
escolarización. “El fomento de la lectura
es una tarea distinta de la formación de la habilidad de leer, que se inicia en
la familia y en la escuela, y que necesita de personas y lugares que permitan
el acercamiento a los libros” Revista digital para profesionales de la
enseñanza (2012). Nuestros primeros libros están llenos de imágenes y color con
fabulosas historias, poesía y juegos de palabras
Los
textos de literatura infantil en su mayoría
son cuentos, fábulas y mitos, todos escritos en prosa. También
trabalenguas, coplas y poesía escritos en verso. Son las formas de expresión
escrita a las que más estamos habituados, pero, ¿Qué sucede con el diálogo?,
una forma de expresión escrita que apenas si se percibe entre algunos cuentos o
fabulas. Es en el teatro donde el
diálogo constituye la forma natural de contar una historia y no por ello el
lenguaje deja de ser bello con cantidad de recursos expresivos en donde además
se combina ritmo, entonación, acentos, musicalidad y color. Pero son pocos los
textos de teatro que conseguimos en nuestras escuelas que puedan atrapar la
atención de nuestros maestros y estudiantes.
En
la práctica del teatro escolar el proceso de análisis y lectura del guión es fundamental. Primero
para contextualizar la historia y los personajes y luego para estudiar de
manera minuciosa cada frase con sus pausas y entonaciones, las mismas que están
marcadas por los signos de puntuación y las acotaciones. De esta manera el
texto teatral deja asomar los rasgos sociales, psicológicos y físicos de cada
personaje. Las frases van tomando intencionalidad y los diálogos se van
matizando para enriquecer la intervención de cada personaje.
En
la lectura del texto se procura que el estudiante ponga especial atención en
los signos de puntuación y que reconozca la duración de la pausa que indica
cada uno de estos. Así, el punto tendrá una pausa más larga que la coma y los
signos suspensivos ameritan una pausa todavía mayor. De la misma manera se
puede repetir una misma línea de diálogo
para observar como un signo de
puntuación puede cambiar la intención comunicativa de una frase.
Los
signos de admiración e interrogación le dan un sentido psicológico al texto y
de acuerdo a la trama puede crear climas de tensión, suspenso, hilaridad y
carácter en los personajes, también ayuda a darle ritmo e intencionalidad a
cada frase de manera que los diálogos tengan cierta musicalidad que rompan con
la monotonía que se pueda suscitar en algunos monólogos. “Para profundizar en el área
de Lenguaje, una vez seleccionado el texto y dependiendo del curso y momento,
podemos, desde descomponer una frase en sílabas hasta jugar con los verbos, los
adjetivos, analizar oraciones, utilizar el diccionario, comentar textos...” Petra, j (2001). De esta manera se pueden
discriminar los diferentes accidentes de la oración y reconocer las funciones
de sintácticas de las palabras.
Hay que entender
que la lectura de los textos dramáticos cuando se trata de una puesta en
escena, se realizan en grupo con la orientación del docente. Así, va
contextualizando el contenido de la obra y va haciendo el análisis riguroso del
texto con los aportes de los pequeños actores. Se ensayan las palabras
simulando voces o tonos de voz, cambiando la intencionalidad y ritmo con la
técnica de vocalización. Entonces, el texto dramático se convierte en una
partitura con los diferentes reguladores que precisan su ritmo, intensidad,
color, tesitura y musicalidad.
Cuando ponemos
textos teatrales a disposición del estudiante abrimos la posibilidad de que reconozca el dialogo como una forma de
expresión escrita, como un recurso mediante el cual también se pueden contar
historias en las cuales los personajes interactúan a través de sus oraciones
cargadas de emoción y sentimiento. No obstante si revisamos en nuestras
bibliotecas escolares hallamos pocos textos de teatro, o en muchos casos obras
muy extensas, complejas y con pocas ilustraciones.
Así como se
ilustran libros de cuentos y poesía adecuados a las diferentes edades del niño,
deberíamos procurar más textos de teatro con obras cortas, llenas de magia y
fantasía en las cuales los estudiantes desde sus primeros niveles de educación
puedan valorar una forma de expresión escrita como es el diálogo mediante el
cual también se cuentan historias y que también puede estar impregnado del
lirismo de la poesía.
Vemos en el
teatro escolar una enorme potencialidad para que nuestros estudiantes puedan
fácilmente desarrollar habilidades comunicativas con un lenguaje más fluido,
rico con atención a las pausas y entonación cuando se trata de lectura. Pero
también les va a permitir una mayor riqueza de vocabulario para intervenir en
conversaciones o mayor seguridad cuando deban exponer en público sobre un tema determinado.
Nelson Garzón Q.
Docente, Dramaturgo de teatro escolar
REFERENCIAS
https://www.feandalucia.ccoo.es/docu/p5sd9626.pdf
www.cervantesvirtual.com/...teatro.../0023cd44-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.h
No hay comentarios:
Publicar un comentario