domingo, 7 de septiembre de 2014

EL TEATRO EN LA ESCUELA ES MAGIA Y COLOR




: “Cuando el docente recurre al teatro como una herramienta pedagógica, democrática y cooperativa, incentiva la responsabilidad, el respeto, y la tolerancia de sus alumnos y alumnas, por lo que estaría determinando un medio idóneo para fomentar estas actitudes en el grupo” Martinez, I. (2010).

TEATRO ESCOLAR, TEATRO INFANTIL

La cuestión es dilucidar si es lo mismo teatro escolar o teatro infantil. ¿Qué diferencias podemos encontrar en uno u otro?, a la final el destinatario va a ser el niño o niña y por lo general el ámbito de representación de obras siempre termina siendo la escuela. Por ello al respecto algunos autores no aceptan la división entre literatura infantil o literatura escolar. Efraín Subero (1977) afirmó: “me parece que nuestra escuela ha errado al aceptar y entronizar esta división. Porque ha hecho que al utilizar la literatura infantil se desestime el inmenso que toda expresión literaria significa y se le reduzca a material de diversión y relleno”. Pareciera que cuando un texto se encuadra en el ámbito escolar perdiera su belleza o calidad estética. Hay que recordar que la literatura expresada aún misma en el texto dramático exalta la belleza de la palabra y de nuestro idioma y no tiene porque perder valor en la escuela; al contrario se fortalece porque contribuye a la formación de nuevos valores y se mantiene viva por muchas generaciones.
            Ahora la escuela requiere de obras que cubran las expectativas del proceso de enseñanza aprendizaje y en algunos casos debe ser más específico y de carácter didáctico, de tal manera que permita abordar temas de la historia, la geografía, las ciencias, los valores y tradiciones. No por ello estos textos deben carecer de ritmo, color, imágenes que conformen su contenido estético y más cuando es interpretado por niños donde se exalta lo bello del espíritu humano. “cuando la literatura se junta con un todo armónico, con lo recreativo y lo didáctico, entonces no solo sirve para el disfrute y hasta para la enseñanza de la historia y la geografía… sino para elevar la condición humana y recordar al hombre su condición de hombre y al niño lo hermoso de ser niño” Subero E. (1977) es decir que el texto de teatro escolar debe estar provisto de los valores y principios que elevan lo bello del pensamiento humano y de elementos que conlleven al enriquecimiento de los conocimientos que imparte la escuela.
            El teatro escolar no deja de ser infantil. Es escolar porque se representa en la escuela y se funde con los valores que promulga la misma. Cuando este ejercicio se realiza fuera de este ámbito, promovido por compañías teatrales, fundaciones o casas de la Cultura entonces podremos remitirnos al teatro netamente infantil.
            También podemos afirmar que no todo el teatro que se titula como “teatro escolar” fue pensado o escrito para desarrollar en la escuela. Esto lo podemos constatar cuando revisamos la bibliografía existente en nuestras instituciones escolares. El docente que sin ninguna experiencia teatral se atreve a hurgar en esta disciplina con la finalidad de recrear algún aspecto de la educación, queda frustrado cuando se consigue con la escaza bibliografía teatral, y con obras cuyas escenografías son prácticamente imposibles de concebir, además de textos muy extensos, planos y desabridos,  personajes acartonados y grises, obras extensas divididas en varios actos y cuadros. También es difícil conseguir teatro que aborde nuestra realidad histórica, cultural y social. Muchos textos son de excelentes autores extranjeros y sus obras encajan mejor en agrupaciones de teatro infantil por la extensión de los trabajos, los recursos que exigen dichas obras y los costos de producción. Son muy pocos los textos de autores venezolanos y es difícil la publicación de los mismos. Al respecto dice también Subero:”en primer lugar debe señalarse que si no abundan los autores, tampoco abundan los editores. Por lo general, en Venezuela los creadores de literatura infantil tienen que costear la impresión de su obra” estas reflexiones las hace este célebre escritor venezolano en un acto celebrado en el Palacio de las Academias en mayo de 1977. En la actualidad, esta situación ha cambiado un poco en Venezuela con una importante red de imprentas y las políticas del Ministerio de la Cultura. Pero aún son pocos los autores de teatro escolar en el país y los maestros tienen dificultades para encontrar obras adecuadas para la representación en la escuela.
            En nuestras escuelas se necesita un teatro que se adecúe a las necesidades del maestro, del niño, del aula. Un teatro que no necesite del despliegue de grandes recursos en vestuario y escenografías. Que sus textos sean cortos, con ritmo, con versos, canciones, refranes, coros hablados, con picardía, con gracia, con humor. Los maestros de nuestras escuelas necesitan de obras para exaltar nuestros valores patrios y nuestros héroes nacionales. Necesitan de obras para mostrar a los niños la importancia de los alimentos, la importancia del deporte. Obras que despierten el afecto a su comunidad, el respeto por la naturaleza, el amor por su patria. Un teatro que le permita entrar en las aulas a Gallegos, a Reverón y Soto con su cinetismo, a Teresa Carreño con su piano, a Aquiles con su magia en los diálogos con el cochino. En fin, un teatro fácil, al alcance del niño y adecuado al hecho educativo.